“A Boris me une el desaliento hacia el plan de salida de la UE”

Jo Johnson (Londres, 47 años es el negativo de su hermano, el extravagante euroescéptico Boris. La misma cabellera rubia, pero pulcramente peinada. Un físico espigado frente a la tendencia a expandirse. Dos caballeros educados en Eton y Oxford. Boris, entregado al populismo. Jo, proeuropeo por convicción y sentido de la lógica. El uno brama por un Brexit a las bravas, el otro desearía un nuevo referéndum. “Teníamos ya todas las ventajas de pertenecer a la UE y ninguna de las desventajas. ¿Cómo podía no gustarnos esa situación?”, se pregunta.

Pregunta. Dimitió de su puesto en el Gobierno para expresar su rechazo al plan del Brexit. En eso coincide con su hermano.

Respuesta. Nos une un fraternal desaliento hacia ese plan. Pensamos que se trata del peor resultado posible. Es un fracaso a la hora de obtener cualquier beneficio del Brexit. Nos conduce a una terrible relación con la UE que va a ser desastrosa para el Partido Conservador y un resultado terrible para el país.

P. ¿Se siguen hablando?

R. Por supuesto. No estamos de acuerdo en el Brexit, pero seguimos muy cerca como hermanos, y nos preocupamos el uno por el otro.

P. ¿Continúa pensando que la mejor solución a este embrollo sería un nuevo referéndum?

R. Necesitamos tener más confianza en nosotros mismos como democracia. Si no compruebas el estado de la opinión pública de un modo formal es que te has rendido. Ya no somos una democracia, somos otra cosa. En cualquier caso, no se trata de forzar a la ciudadanía a un nuevo referéndum. Debe llegarse al punto en el que el país vea esta solución como el modo natural de resolver este embrollo. El Brexit ha sido definido desde un principio como un puzle que no tiene una solución buena. Y creo que la ciudadanía debe llegar por sí misma a esta conclusión, no puede ser impuesta por el Parlamento.

P. ¿Qué ha pasado con ese pragmatismo y voluntad de compromiso por el que el Reino Unido era famoso?

R. Nos estamos moviendo a un tipo de política más allá de los hechos y las pruebas. Como dijo Michael Gove durante la campaña del referéndum, “ya basta de expertos”. Ese punto de vista se ha consolidado. Hay una especie de antipatía generalizada hacia las evidencias, una hostilidad hacia los expertos y hacia todos aquellos que son vistos como parte del sistema.

P. ¿Y no será al final que los británicos son diferentes del resto de europeos, y siempre lo serán?

R. No estoy de acuerdo. Creo que la situación anterior al referéndum era perfecta para el Reino Unido. Parte del mercado interior sin compartir moneda, y el control de nuestras fronteras, sin pertenecer a Schengen. ¿Qué podía no gustarnos? Era un equilibrio estable y sostenible en nuestra relación. No me parece que la salida fuera inevitable.

P. Si su hermano acabase liderando el Partido Conservador, lo tendría difícil para trabajar con él…

R. Creo que es un líder carismático e inspirador. Lo demostró como alcalde de Londres. Su optimismo sobre el Reino Unido capturó el sentir de la gente. Necesitamos a alguien que pueda dar un nuevo impulso al país, y creo que él podría hacerlo.