De hombre buscado a huésped no deseado: la estancia de siete años de Julian Assange en la embajada de Ecuador en Londres

La participación de organizaciones de medios internacionales respetados dio credibilidad periodística a Assange.

Pero también lo puso en la mira del gobierno de Estados Unidos. El entonces presidente del Estado Mayor Conjunto, el almirante Mike Mullen, dijo que Assange podía tener “sangre en las manos” por publicar los documentos.

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Denuncias de agresión sexual

Poco después de que se liberaran los archivos afganos, los fiscales suecos emitieron una orden de arresto para Assange, basado en las denuncias de agresión sexual por parte de dos mujeres en una visita de Assange a Estocolmo en agosto de 2010.

Unos meses más tarde, el Tribunal Penal de Estocolmo emitió una orden de arresto internacional en su contra.

Durante el siguiente par de años, el interés en Assange creció, ya que negó todos los cargos en su contra, se entregó a la policía, fue rescatado, luchó contra ser extraditado a Suecia, perdió esa lucha y finalmente, el 19 de junio de 2012, entró a la embajada ecuatoriana en Londres para solicitar asilo político.

¿Por qué el asilo político?

Durante el período en el que Assange luchó contra las acusaciones de agresión sexual en Suecia, WikiLeaks continuó publicando. En octubre de 2010, WikiLeaks lanzó los“Registros de la guerra de Iraq”, nuevamente en colaboración con medios internacionales. Al igual que en los archivos afganos, los casi 400.000 archivos ofrecen información detallada sobre la actividad de Estados Unidos en Iraq. Estos fueron seguidos por la liberación de documentos militares clasificados sobre el tratamiento de los detenidos que se encuentran recluidos en la Bahía de Guantánamo.

Assange creía que se estaba convirtiendo rápidamente en el enemigo número uno de Estados Unidos. Llegó a temer que la extradición sueca terminaría por enviarlo a Estados Unidos, donde temía que pudiera enfrentar la pena de muerte por avergonzar a la nación más poderosa de la tierra.

Cuando, en 2012, perdió su lucha contra la extradición a Suecia, se presentó en la pequeña embajada del estado latinoamericano de Ecuador, al final de un carril cerca de los grandes almacenes Harrods en Londres.

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Cómo Ecuador se cansó de su “problema heredado”

Al principio, el gobierno de izquierda de Ecuador le dio la bienvenida. Pero durante sus años en la embajada, un pequeño y diminuto edificio no era adecuado para un huésped permanente, Assange comenzó a incomodar al personal de la embajada y la paciencia se agotó.

A lo largo de su tiempo en el encarcelamiento autoimpuesto, Assange continuó su trabajo con WikiLeaks. Al comienzo de su estadía, pronunció un discurso vía satélite en una sala de conferencias en las Naciones Unidas, pidiéndole al gobierno de Estados Unidos que pusiera fin a sus acciones contra él y su sitio web.

En noviembre de 2012, se publicó el libro de Assange,Cypherpunks: La libertad y el futuro de Internet. Un mes más tarde, fue invitado como él mismo en un episodio de Los Simpson, grabando sus líneas por teléfono desde la embajada.

En mayo de 2016,consiguió un compañero felino para la compañía.Tiene una cuenta de Twitter, que dice: “Vivo en la Embajada de Ecuador con Julian Assange”.

Pero esconderse en Knightsbridge durante más de cinco años ha afectado a Assange. Un juez dijo el año pasado que sabía que Assange había estado experimentando problemas con su hombro, depresión y dolor de muelas.

Assange no fue el único que sufrió. Con el tiempo, el personal de la embajada, según los informes, encontró el comportamiento errático de Assange difícil de tolerar.

En 2018, el recién elegido presidente Moreno hizo una declaración televisada sobre Assange. Dijo que el australiano solo podría permanecer en la embajada si su seguridad se reducía y renunciaba a su acceso a Internet. Esto último se debió al incumplimiento por parte de Assange de un acuerdo con sus anfitriones para no interferir en otros estados. Moreno, quien asumió el cargo en 2017, describió a Assange como un “problema heredado”. Las nuevas reglas también se extendieron a que Assange pagara su comida, atención médica, lavandería y el cuidado de su gato con corbata.

Assange no respondió bien a las nuevas condiciones. En octubre de 2018, presentó una denuncia contra el país, acusándolo de violar sus derechos humanos.